Rebelion. Palomares: paz franquista y accidentes nucleares

Rebelión

Una conversación entre Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal

No pocas de las generalidades especulativas existentes en las ciencias sociales, tales como la “significación de una institución”, las “causas intrínsecas”, etc., pueden considerarse como reliquias de la escolástica. Algunos contenidos relacionados con problemas de orden social, particularmente con la historia, toman un sentido equívoco, debido a que, a veces, los escritores prefieren emplear un lenguaje complicado y retorcido cuando el uso de expresiones claramente empíricas y unívocas, podrían resultar malsonantes para los lectores. Así, en vez de decir sin rodeos: “Un grupo étnico exterminó a otro y destruyó sus casas y sus libros”, algunos historiadores prefieren decir. “Llevada por su misión histórica, tal nación comenzó a extender su civilización por toda la tierra”.

Otto Neurath, Fundamentos de las ciencias sociales.

SLA: Palomares es una pequeña población de Almería, situada en el término municipal de Cuevas de Almanzora. ¿Cuándo y cómo se produjo un accidente nuclear en aquella zona?

ERF: El accidente de aviación se produjo el 16 de enero de 1966, durante una operación de abastecimiento de combustible en vuelo. La colisión, que tuvo lugar en el espacio aéreo de Palomares, ocasionó la destrucción y caída de un octoreactor B-52 y de un avión nodriza KC-135 de la base de Morón de la Frontera, en Sevilla, pertenecientes a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Murieron en el acto los cuatro tripulantes del KC-135 y tres de los siete tripulantes del B-52. Los otros militares salvaron la vida saltando en paracaídas.

¿Operaciones de abastecimiento?¿Un B-52 y un avión nodriza? Puedes explicar todo esto con más detalle.

Como no. En 1966, en plena guerra fría, 340 aviones superbombaderos B-52 -también llamados por aquel entonces estratofortalezas- de las fuerzas aéreas de los Estados Unidos, concretamente de su Comando Aéreo Estratégico (SAC: Strategic Air Command), se mantenían permanentemente en el aire, sobrevolando el planeta. Cada uno de ellos transportaba una carga de cuatro bombas termonucleares de 1,5 megatones. Cada una de estas bombas tenía un poder destructor 75 veces superior a la lanzada sobre Hiroshima; las cuatro bombas de cada uno de los B-52, con una potencia conjunta de 6 megatones, equivalían a más de 300 bombas de Hiroshima.

Esta estrategia militar, que llevaba y de hecho llevó en algunas ocasiones a la Humanidad al borde del abismo, estaba basada en la supuesta necesidad de estar muy cerca, lo más cerca posible, del objetivo del hipotético enemigo -léase la Unión Soviética- en caso de urgencia en el ataque o contraataque nuclear.

Este punto de vista estratégico comportaba una estructura militar anexa, de apoyo a la aviación norteamericana, en todo el planeta. La España franquista, como es sabido, formaba parte de ella. Recordemos los acuerdos entre el dictador general Franco y el presidente general Eisenhower de 1953, el llamado por los historiadores de EEUU Pacto de Madrid, y las bases militares de utilización “conjunta”. El gobierno norteamericano no tuvo problemas morales ni políticos en llegar a alianzas con un régimen que había sido aliado, y había sido apoyado, por la Italia de Mussolini y la Alemania hitleriana. El patriótico y nacionalista gobierno franquista tampoco tuvo reparo alguno en ceder territorios y soberanía.

En los acuerdos firmados entre Franco y Eisenhower, ¿se autorizaba el vuelo y reposición de aviones con armamento nuclear?

Parece ser que en los tratados firmados con Estados Unidos en 1953 y en 1963 no se mencionaba, en sus cláusulas conocidas, que aviones norteamericanos, cargados con explosivos nucleares, sobrevolasen nuestro espacio aéreo y pudieran utilizar las bases en territorio español para dar soporte logístico y repostar combustible en vuelo.

Pero, de hecho, los B-52 salían cada mañana de la base Seymour Johnson de las fuerzas aéreas norteamericanas, en Goldsboro, Carolina del Norte, y se dirigían hacia el Este del Mediterráneo, hacia la frontera turco-soviética. Al sobrevolar España en dirección este repostaban combustible en vuelo suministrado por aviones-nodriza de la base aérea de Zaragoza, en un punto situado entre esta ciudad y la costa mediterránea. Al regresar a Estados Unidos, los B-52 volvían a repostar. En este caso, el avión nodriza provenía de la base de Morón y la maniobra se realizaba sobre la costa mediterránea de Almería.

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