Calles peligrosas y personas sin techo

Vagos, maleantes, putas e inmigrantes

Por Albert Sales //

Sin duda, las calles son más peligrosas cuantas más personas se vean obligadas a pasar la noche al raso. Pero, a pesar de la desconfianza que las personas sin techo generan entre sus conciudadanos, son ellas mismas las que experimentan los peligros de la calle en su propio cuerpo. Quienes muy a menudo se convierten en blanco de las miradas de temor y desaprobación de la ciudadanía de bien son las víctimas de la violencia urbana, nocturna y oculta, que no suele ocupar portadas en los periódicos porque afecta a los invisibles e intocables de nuestras aceleradas ciudades.

La primera noche que tuve que dormir en la calle no me estiré. Me pasé toda la noche sentada en un banco. Por aquí, cerca de la estación. Dormí muy poco… pero en una de las cabezadas alguien aprovechó para robarme el móvil y el monedero en el que llevaba…

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